CoexistenZ. Convivencia de punto final.

Carlos Tapia. Texto en español del original en portugués, encargado por la revista brasileña V!RUS.
original publicado and English Version
Português

George Steiner decía en 1990 en su “Gramáticas de la Creación”:

“No hemos empezado a calibrar aún el daño hecho al hombre -como especie, como la que se llama a sí misma sapiens- infligido por estos sucesos desde 1914. No comenzamos siquiera a comprender la coexistencia en el espacio y en el tiempo, acentuada por la inmediatez de la presentación gráfica o verbal en los medios de masa globales, de la superabundancia occidentales, con el hambre, la miseria, la mortalidad infantil, que se abate sobre las tres quintas partes de la humanidad. Hay una dinámica obviamente lunática en nuestro derroche de los recursos naturales… Cuarenta años después de Auschwitz los jemeres rojos entierran vivos a unos cien mil inocentes. El resto del mundo, previamente enterado de tal suceso, no hace nada. Debido a la magnitud de la masacre, este siglo posee el contraste absurdo entre la riqueza disponible y la miseria efectiva,…, junto a la probabilidad de que las armas termonucleares o bacteriológicas puedan acabar totalmente con el mundo, dotando así a la desesperanza de una nueva dimensión. Se ha alcanzado la clara posibilidad de un retroceso en la evolución, de una vuelta sistemática a la bestialización. Precisamente esta posibilidad hace que `La Metamorfosis´ de Kafka sea la fábula clave de la modernidad o que, a pesar del pragmatismo anglosajón, ésta haga plausible el famoso dicho de Camus: `la única cuestión filosófica seria es el suicidio´”.

Considerar una alternativa a la visión de no retorno que provee Steiner, para así eludir la responsabilidad de acometer revisiones a esa lectura o acciones para encararla, alcanzaría una cota de indolencia o cinismo que son inaceptables. No obstante, en unas pocas líneas, trataré de esbozar un posicionamiento, a la vez que una interpretación. Más precisamente, será una localización, puesto que hoy no hay puntos fijos, y dos interpretaciones para una misma pregunta. Una interpretación endógena del texto y otra exógena, la que se origina y forma en un interior y la que se nace y desarrolla en un exterior.

Si Steiner nos es válido para tener un punto de arranque es por decir las cosas sin ambages, con toda crudeza. La convivencia, a escala planetaria es un punto ciego del estar en el mundo. Si hay conciencia de ese punto es por la imagen mental que nos hemos hecho de él, a medida, y virtual. En esta depreciación de mundo, Steiner critica el desencaje espacio-temporal por causa de la inmediatez de la presentación gráfica. Si queremos localizarnos, término que insiste en encontrarnos, a nosotros mismos, a través del mundo, el sistema de constructos que nos hemos agenciado, ha promovido una vía para el tiempo y otra, subsumida en la anterior, para el espacio. Por el tiempo leemos el espacio. Pero todo proceso de comunidad se produce en el espacio, aunque sea virtual.

Para dar más sensatez a estas primeras afirmaciones, diríamos que todo el sistema de valores y de conocimientos situados se produce en el tránsito entre paradigmas, esas cuestiones que todo el mundo piensa que son evidentes, pero que mirando hacia atrás, no demasiado atrás, no lo eran. Hemos pasado del enfrentamiento de lo natural con lo artificial, al tránsito de lo artificial a lo virtual. Si la primera década del siglo XXI se ha caracterizado por la llamada Orgía Digital, como una duplicación del mundo en términos absolutos, donde ya no sabemos cuál era el original y cuál el doble, sino que los medios de comunicación tienen el marchamo, la garantía de decir qué es lo real, entonces podemos concluir que la acción por excelencia de nuestro tiempo es reclamar la devolución del habla, del lenguaje, de la re-presentación, que han sido expropiadas por la cultura del espectáculo. Es el “Tercer Entorno” el que se encarga de administrar lo que el primer (naturaleza) y segundo entorno (artificialidad, manufactura) generan. Una vez que nos colocamos en el campo de lo virtual, todo puede ser moldeado hacia nuestros intereses y ello será la única definición plausible de realidad, como diría Baudrillard: la virtualidad será el único campo exclusivo para la acción y para esperar que allí se explayen los efectos del mundo. Paradójicamente, vemos un apego exagerado a la realidad en lo hiperreal, donde lo ridículo, desencajado, imposible, se convierte en justificación política, orden y reto.

Hasta aquí, una parte de la localización, dentro de lo a-locado (sin rumbo, sin lugar), y una interpretación endógena, en el seno del propio texto de Steiner.

Virtualidad. Outrace 2010. Trafalgar Square. Londres.

Con una difícil distinción, un texto no es lo real pero tiene capacidad de actualización, es decir, de llegar a serlo, abordaremos una interpretación formada desde el afuera del texto de Steiner. La arquitectura se aferra a ella para una posibilidad de llegar a ser más que mera simulación y legitimación por los medios de comunicación, aunque siempre se mantiene bien alerta por si es preciso volver a la anterior, puesto que lo que importa no es llegar a ser, realidad, sino ser real por llegar a ser, sea en los medios,  por todos los medios, sea en la imaginación, sea en las simulaciones que se consumen a diario.

Dice el físico Jorge Wagensberg que la realidad (kantiana, pero al parecer, también hoy) se compone de dos cosas: objetos y fenómenos. Si los objetos (distribuciones espaciales de materia, energía e información) ocupan el espacio, los fenómenos ocupan el tiempo (cambios de temporalidad en los objetos). Concluye Wagensberg con que la creación de la realidad coincide con la creación del tiempo.

Pocos físicos se mantienen en un convencimiento sobre una realidad única que administrar y sobre la que sentirse sometido. La mayoría creen en distintas manifestaciones de la realidad, tantas como percepciones podamos aportar. Von Glasersfeld habla de que no hay mundo externo, exógeno, sino a través de una experiencia en él. Un alto grado de subjetivación nos recorre y no hay manera de discernir un mundo verdadero. No es de extrañar que Humberto Maturana se haya localizado a sí mismo en la frase:

“Sostengo que la cuestión más importante que la humanidad tiene frente a sí en este momento es la cuestión de la realidad. Y sostengo que esto es así, sea que nos percatemos o no de ello, porque todo lo que hacemos como seres humanos modernos, a título individual, como entidades sociales, o como miembros de alguna comunidad humana no social, implica una respuesta explícita o implícita a esta pregunta como base para los argumentos racionales que empleamos para justificar nuestras acciones (…). En efecto, sostengo que la respuesta explícita o implícita que cada uno de nosotros da a la cuestión de la realidad determina cómo la persona vive su vida, lo mismo que su aceptación o rechazo de otros seres humanos en la red de los sistemas sociales y no sociales que la persona integra (…)”

Bien, llegados a este punto, uniendo ambas interpretaciones, podemos decir que si hay una posibilidad de pensarnos, será por la apertura que de nosotros hagamos hacia una definición de qué es lo real, independientemente de concluir que lo real sólo es en lo virtual, en alguna condición del negativo o reverso de lo real. Si no es posible escapar al diagnóstico de Steiner, y lo sensato es el suicidio, como así debieron ver tantos filósofos de finales del siglo pasado, para qué seguir dando vueltas a todo esto. Como dirían los hermanos Wachowski, lo obvio es elegir la pastilla azul y seguir en el sueño de la plena satisfacción, incluso tranquilizadoramente a costa de los demás, que tan sólo sueñan. Así, Cronenberg genera una alternativa completa a la realidad, que no es sino síntoma de presente, en su filme “Existenz”.

Incluso dando la razón a Steiner, quedarían oportunidades. Siquiera de forma remedial, nunca global o estructurante, la convivencia por los espacios de la negación, nos aseguraría tiempo propio. El grupo de investigación al que pertenezco, OUT_Arquías (Investigación para los límites en arquitectura) dentro de una red de estudios internacional (RESE) indaga sobre la noción de contraespacio, como recurso de este momento para dar una vía de desarrollo a nuestra existencia en común. Por ello, la pregunta por el contraespacio surge del conocimiento de lo que acontece en la temporalidad del presente, desde el manejo de estos presupuestos, tratando de aclarar las oportunidades que brinda esta noción para volver a insertar la categoría del espacio en el seno de la cultura, con una intención no reconstructiva, y desde la apertura que provee el pensarla en lo público.

Contraespacios. OUTRACE 2010. Trafalgar Square.

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revista V!RUS | V!RUS journal
www.nomads.usp.br/virus/virus03

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